
Roddenberry estaba fascinado por la libertad creativa de la animación, por lo que le pidió a su escritor de mayor confianza, D.C. Fontana, que supervisara el programa. Se aseguró de que cada episodio estuviera a la altura de los estándares de la serie a medida que nuevos escritores se unían al equipo, manejando todo hábilmente, con consideración y precisión. Sin embargo, cuando comenzó The Next Generation, Roddenberry sorprendentemente declaró que la serie animada (TAS) – y gran parte de la tercera temporada del original (TOS) – no formaban parte de la historia oficial (‘canon’).