Quiero tu reseña sexual: la sátira cojera de Gregg Araki sobre la sexualidad de la Generación Z trata la depredación como una perversión

Erika Tracy (interpretada por Olivia Wilde) crea arte que ha sido comparado tanto con Dave LaChapelle como con Jeff Koons. Es conocida por sus representaciones a gran escala de objetos provocativos y fotografías muy coloridas y sexualmente explícitas en las que aparecen ella y sus parejas. Si es una figura destacada o una marginada en el mundo del arte contemporáneo depende de tu perspectiva. Tracy es audaz, egocéntrica y, a menudo, absurda en sus acciones, y vive su vida con la misma visión sin remordimientos e inquietantemente admiradora de la dinámica del poder que aporta a su arte.

La primera película de Gregg Araki en más de una década, White Bird in a Blizzard, presenta a un personaje principal creado intencionalmente para provocar una reacción, aunque no está claro exactamente de quién. Si bien su arte es explícito, no es particularmente original. Araki parece escéptico con respecto a la Generación Z y señala que, según se informa, son menos activos sexualmente que las generaciones anteriores, y utiliza el personaje de Erika para expresar este punto de vista. Básicamente pregunta: “¿Por qué los jóvenes no tienen relaciones sexuales?” – actuando como una versión invertida de una generación mayor quejándose de los niños y su tecnología.

La pregunta de por qué las generaciones más jóvenes parecen menos interesadas en el sexo en comparación con los millennials es fascinante. Si bien la película I Want Your Sex aborda este tema, en realidad no ofrece respuestas: es más bien una exploración enérgica del tema. Es una película divertida, a veces sensual y ciertamente inusual, pero no alcanza plenamente su potencial en ninguna de esas áreas, ni en la forma en que el director pretendía. Lo más inquietante es que la película trata temas serios como el acoso y la agresión sexual con la misma actitud frívola con la que el personaje principal aborda su trabajo.

Erika tiene una relación complicada con Elliot (Cooper Hoffman), quien actúa como su asistente y su pareja sexual. Una mañana, Elliot se despierta cubierto de sangre, vestido con lencería de mujer, y no recuerda cómo llegó allí. Encuentra a Erika inconsciente junto a la piscina. La película luego pasa a Elliot siendo interrogado por dos detectives (Johnny Knoxville y Margaret Cho, ambos aparentemente muy ebrios). Si bien se desconoce el estado de Erika, la policía está decidida a descubrir los detalles de esta extraña conexión, lo que lleva la historia nueve semanas y media al comienzo de su relación.

Elliot, un recién graduado de UCLA con una licenciatura en arte, se siente perdido y sin motivación. Está constantemente en quiebra, dependiendo del dinero de su amiga y compañera de cuarto, Apple, mientras que su novia, Minerva, se concentra en sus estudios científicos y, a menudo, lo despide. El actor Hoffman encarna el espíritu despreocupado de este personaje de la Generación Z, interpretando a alguien que reconoce de manera realista los desafíos que enfrenta su generación pero aún así logra encontrar alegría en la vida.

Cuando Elliot conoce a Erika, una mujer con un guardarropa increíblemente elegante y extravagante, ella lo contrata de inmediato y rápidamente le hace una sugerente insinuación. Luego, inesperadamente, le exige que se arrastre y le suplique. Esto marca el comienzo de una extraña relación donde los límites entre la manipulación y la búsqueda de inspiración creativa se vuelven borrosos. No está claro si Erika realmente se preocupa por Elliot, pero es obvio que lo está explotando de una manera que él no comprende.

La película I Want Your Sex se disfruta cuando claramente se burla de las cosas, pero se queda corta cuando intenta ofrecer pensamientos serios sobre el sexo. Satiriza hábilmente el mundo del arte contemporáneo: cómo abraza abiertamente la artificialidad sin dejar de esperar respeto. Sin embargo, su intento de explorar las actitudes de la Generación Z parece anticuado y, a veces, falla por completo. Esto es particularmente notable en el personaje interpretado por Mason Gooding, un hombre casualmente gay cuyos intereses parecen un retrato estereotipado y anticuado de una generación anterior.

Si bien I Want Your Sex es visualmente brillante y enérgico, no está a la altura de su potencial, especialmente considerando el talento y el trabajo anterior del director Araki.

Bien, entonces esta película… es complicada. A pesar de haber sido realizado por personas que deberían saber más (un director gay y un experto en sexo que dirige un sitio de consejos muy franco), la forma en que se describen el sexo y las relaciones simplemente no me pareció auténtica. Casi parecía burlarse de las diferentes sexualidades y trataba cosas como relaciones abiertas con mucha negligencia. Entiendo que eso es parte de lo que buscaba la película, pero la forma en que se presentó una relación claramente abusiva como linda y peculiar se sintió… fuera de lugar. Seguí preguntándome si el director y el escritor estaban tratando de decir algo más amplio sobre el poder o la libertad artística, pero nunca encajó. Simplemente me dejó incómodo.

Debo admitir que I Want Your Sex es visualmente interesante: realmente brillante y enérgico. Pero, sinceramente, sabiendo lo talentoso que es Shinya Tsukamoto como director, esta película parece… decepcionante. No se compromete del todo con nada. Intenta ser una sátira, pero fracasa y, como advertencia sobre las relaciones modernas, parece una tontería. Tal vez explorar por qué los jóvenes dudan sobre el sexo podría haber sido una buena idea, pero forzar el tema, ya sea en la película o en los espectadores, no parece correcto.

I Want Your Sex se proyectó en el Festival de Cine de Sundance 2026.

2026-01-24 11:29