De lo más profundo de los datos de Darkfost surge un rayo de esperanza, ¿o es simplemente una broma cruel? Dicen que el estrés a corto plazo entre los inversores se ha aliviado, como una venda aplicada a una herida abierta. La cantidad de BTC enviada a los intercambios con pérdidas se ha desplomado a solo 11,600, muy lejos del apocalíptico pico de capitulación de 67,000 del 22 de noviembre. ¡Ah, el dulce alivio de menos lágrimas! Sin embargo, este declive, este respiro momentáneo, no es más que una gota en el océano de incertidumbre. Puede que las ventas impulsadas por el pánico se hayan enfriado, pero el mercado sigue siendo un polvorín, listo para explotar a la menor provocación.