La gran fiesta de Bitcoin: casi todas las monedas ganadas, aún no hay pastel

Ah, la pregunta inevitable: ¿encenderá la escasez un fuego que el agua no podrá apagar? La respuesta corta, al igual que la mayoría de los esfuerzos humanos, es complicada. La oferta de Bitcoin retarda su ritmo, reduciéndose a la mitad de vez en cuando (un cronograma tan implacable como el destino), lo que hace que la emisión se ralentice, no desaparezca abruptamente. No se trata de una hambruna repentina, sino de una retirada lenta y a regañadientes. Todavía hay un siglo entre nosotros y el último satoshi, ese pequeño, casi insignificante fragmento de una moneda, que llegará al mundo alrededor de 2140. Sin embargo, el mercado se ha cansado del titular de que casi todo ha sido minado; no, querido lector, no es más una historia sobre una escasez inminente que sobre la paciencia de los santos. 😴



