
Ahora bien, Weisberger no sólo hace sombra por diversión. Dice, sin rodeos, que la razón por la que la gente invierte en activos es porque esperan que crezcan y porque tienen una razón sólida para esa creencia. Para Bitcoin, la razón es simple: es el “dinero sólido” para la era digital, que reemplaza al oro, que se ha perdido en el mar desde 1913 (muchas gracias, 1971). Bitcoin no necesita depender de la palabra de nadie; está respaldado por una vasta red de operadores de nodos. ¿Oro? Bueno, confías en las personas que dicen que lo tienen. Gran diferencia.