
Ahora, el 10 de octubre, hubo un poco de… ¿cómo lo decimos? Un “frenesí de liquidación”, en el que alrededor de 20 mil millones de dólares de interés abierto se evaporaron más rápido que su motivación un lunes por la mañana. El interés abierto total del mercado, que antes rondaba los 78.000 millones de dólares, cayó a 58.000 millones de dólares, como un globo demasiado inflado que finalmente estalló. Fue casi como el accidente de FTX, pero sin la misma cantidad de gritos. Aun así, según Moreno, la magnitud del dólar nos dice una cosa: fue un síntoma de la enorme base de derivados actual, no una señal de un apocalipsis.