¿La perdición de Bitcoin? Brandt advierte sobre Crash & El hombre del saco cuántico 😱

El viejo comerciante, Peter Brandt, estaba sentado encorvado sobre sus gráficos como un buitre observando un animal atropellado. Bitcoin, esa brillante chuchería digital, no iba a subir para siempre, no señor. El hombre había visto suficientes mercados subir y bajar como para saber cuándo cambiaba el viento. Y ahora mismo olía a tormenta.

Según Brandt, Bitcoin se enfrentaba a dos destinos sombríos: una caída a corto plazo hasta los 58.000-62.000 dólares (una caída tan pronunciada que marearía a una cabra montesa) y el espectro de la irrelevancia a largo plazo, porque, seamos realistas, la tecnología se mueve más rápido que un político esquivando preguntas.

¿Regreso a la Edad de Piedra? 🪨

La predicción de Brandt fue un puñetazo en el estómago: 40% hacia abajo, directo al suelo. “Creo que la tendencia va entre 58.000 y 62.000 dólares”, dijo, encogiéndose de hombros como un hombre que hubiera apostado al caballo equivocado demasiadas veces. El gráfico que compartió se parecía menos a una hoja de ruta y más al garabato de un niño pequeño después de consumir demasiada azúcar.

Allí estaba: el temido “patrón de megáfono”, puntos del 1 al 5, gritando más fuerte que un pregonero de carnaval. Máximos más altos, mínimos más bajos y luego el punto BAM B, donde Bitcoin tropezó con sus propios pies y se plantó de cara a través de la línea de soporte.

Un breve repunte hasta el punto P ($102,233) provocó a los esperanzados, como un espejismo en el desierto. Pero fue sólo una broma cruel: la “nueva prueba bajista”, una forma elegante de decir “¡te engañé!”

Desde entonces, Bitcoin había estado moviéndose lateralmente en un pequeño y triste canal con pendiente ascendente, como un borracho que intenta caminar en línea recta. Ahora, a 92.468 dólares, se tambaleaba cerca del borde. Un paso en falso y todo cae: primero $73,786, luego $63,254 y, finalmente, el gran final: $58,840.

“Si no llega a ese punto, NO me avergonzaré”, se rió Brandt. “Me equivoco el 50% de las veces. No me molesta equivocarme”. Hablado como un hombre que había perdido suficiente dinero como para dejar de importarle.

El hombre del saco cuántico 👻

Brandt no había terminado. Dio un golpe a la multitud de “Bitcoin arriba para siempre”, esos soñadores con los ojos muy abiertos que pensaban que el oro digital nunca se empañaría. “Gran defecto”, se burló. “Se supone que no vendrá nada mejor”.

Ah, sí, la “amenaza cuántica”: el hombre del saco criptográfico que acecha en las sombras, listo para descifrar el código de Bitcoin como una nuez. Brandt no se creía las exageraciones, pero tampoco las ignoraba. Después de todo, cuando llega el futuro, no llama cortésmente, sino que derriba la puerta a patadas.

2026-01-20 11:06