
Según el tablón de anuncios de maravillas locales, 7KPLC, una banda de sinvergüenzas se había instalado últimamente en Luisiana y Texas, pavoneándose con la confianza de hombres que conocen el precio del miedo. Cuatro ancianos fueron víctimas de un plan tan elegante en su engaño que les habría valido una medalla en el teatro municipal: sus cuentas, les dijeron, estaban comprometidas, y sus almas pronto podrían ser pintadas con un delito de pornografía infantil. Siguió una amenaza dramática, prometiendo arresto a menos que se entregara el dinero (oh, el dinero). Luego vino la magia del cajero automático de Bitcoin, donde el efectivo besa la moneda y el anonimato se aleja hacia billeteras desconocidas. 💳🔒