El misterioso auge de las monedas estables: una historia criptográfica de poder, prestigio y risas
Entre estos magos financieros se encontraba nada menos que el propio Brad Garlinghouse de Ripple, un hombre cuya sonrisa rivaliza en enigma con la Mona Lisa. Subió al escenario como un gato con cafeína, listo para iluminarnos a todos en el camino místico a seguir. La multitud, una mezcla de inversores enjoyados y mesías digitales, escuchó atentamente.








