El dólar, con toda la sutileza de un mazo, decidió flexionar sus músculos, lo que provocó que la Reserva Federal insinuara que podría estar enfriando los planes del partido de reducir las tasas. Esto llevó a los inversores a entrar en pánico y a correr en busca de refugio, dejando a los activos de riesgo en un rincón. Bitcoin y Ethereum, los más poderosos de los hermanos criptográficos, cayeron en la madriguera del conejo, cayendo un 3,07% y un 4,44%. Mientras tanto, el partido de las altcoins, aparte de algunos valientes optimistas como la IA y los tokens de privacidad, fracasó como una comedia de situación mal escrita, con el índice de la “temporada de las altcoins” en un patético 21/100, un número tan bajo que bien podría ser una broma. 🤡