
Como crítico, debo decir que Sharp Objects de HBO, que debutó en 2018, realmente estableció un nuevo estándar para la televisión inquietante. Escrito por Marti Noxon y adaptado de la novela de Gillian Flynn, contó con actuaciones fenomenales de Amy Adams, Patricia Clarkson y Eliza Scanlen, y profundizó en un territorio gótico sureño muy oscuro, todo ambientado en Missouri. ¿El mayor shock? La revelación de que el personaje aparentemente inocente de Scanlen, Amma, era el asesino que su hermana (Camille de Adams) había estado siguiendo todo el tiempo. Ahora, siete años después, Lazarus de Harlan Coben intenta un giro similar, pero, francamente, no logra el mismo impacto. Lazarus no es malo, pero es difícil no compararlo con el final inquietante y brillantemente ejecutado de Sharp Objects, y en esa comparación, simplemente fracasa un poco.