
Los legisladores demócratas, al igual que los aldeanos que critican al nuevo terrateniente, ahora salen de sus madrigueras para murmurar sobre las sombras de la política que acechan detrás de las cortinas de las criptomonedas. Las acusaciones, tan persistentes como las moscas en un festín de verano, giran en torno a la reciente cotización de 1 dólar por parte de Binance, un token vinculado -algunos dicen- al linaje mismo de los parientes de Trump, entretejido en el tejido de una plataforma DeFi llamada World Liberty Financial. Una moneda, tal vez, tan inocente como un juguete de niño, o un lobo con piel de oveja, ¿quién puede decirlo?