
Me encanta Band of Brothers, pero siempre he sabido que hay que tomar libertades con la historia, y eso está bien para mí. Está basado en una historia real y presenta a personas reales, pero prioriza el impacto emocional sobre la estricta precisión. Tomemos como ejemplo al teniente Norman Dike. El programa lo presenta como alguien que no pudo soportar la presión, pero el verdadero hombre era un héroe: herido en acción, condecorado con dos estrellas de bronce y ¡a quien se le atribuye haber salvado múltiples vidas! Y el descubrimiento del campo de concentración en el episodio ‘Why We Fight’ parece casi accidental en el programa, ya que los soldados no se dan cuenta de cuán extendidos estaban los horrores. En realidad, fue la 12.ª División Blindada la que encontró ese campo, y las tropas soviéticas habían liberado otros casi un año antes. Pero, sinceramente, creo que el programa entiende que “precisión” y “autenticidad” no son lo mismo. Ese episodio, más que cualquier otro, no trata sobre qué pasó, sino sobre cómo la guerra cambió a los hombres de Easy Company, incluso cuando estaba terminando. Es una mirada poderosa al costo que la guerra cobra en el espíritu humano.