Por qué Bitcoin está estancado: ¡el poder oculto detrás de la cortina! 🚀💸🤡

En el gran tapiz de los mercados, donde tanto los hombres intelectuales como los tontos se aferran a un clavo ardiendo, Bitcoin se encuentra en una situación peculiar. No son los susurros de los ETF al contado los que lo mantienen cautivo, sino más bien la marcha silenciosa e implacable de los derivados, esos titanes sombríos que hacen la mayor parte del trabajo mientras nosotros nos ocupamos de actividades triviales. ¡Ah, la ironía! Las supuestas “fuerzas del mercado” no son más que marionetas que bailan sobre hilos tirados por manos invisibles, mientras el comercio de futuros (esos brujos modernos) continúan con su trabajo pesado, incluso cuando su actividad mengua como una vela olvidada.

Darkfost, un sabio entre los analistas, proclama que el volumen de futuros se ha reducido a la mitad desde finales de noviembre. Desde la asombrosa cifra de 123 mil millones de dólares por día hasta unos modestos 63 mil millones de dólares, tal es la naturaleza voluble de los mercados, donde las fortunas se ganan y se pierden en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, incluso en esta caída, los futuros siguen siendo colosales, veinte veces mayores que los modestos flujos de ETF (3.400 millones de dólares) y diez veces los humildes volúmenes del mercado al contado (6.000 millones de dólares). En verdad, el tamaño importa, o eso dicen, hasta que deja de importar, excepto cuando importa, y pretendemos entenderlo.

El gran chiste: los futuros son los verdaderos jefes, no los ETF

Si bien comentaristas bien intencionados señalan con el dedo las salidas de fondos de ETF, la verdad es mucho más entretenida. Los mercados de futuros, esos grandes titiriteros, dominan el destino de Bitcoin. Darkfost señala que a pesar del reflujo en la actividad de futuros, sigue siendo la fuerza dominante, como un elefante gigante en la habitación luciendo un diminuto tutú. El volumen neto de compradores, una métrica inteligente para predecir el estado de ánimo del mercado, ha demostrado durante mucho tiempo que cuando se vuelve negativo, Bitcoin está en una caída cuesta abajo. Y he aquí, desde julio, este sesgo negativo ha persistido: un estribillo inmutable y monótono, interrumpido sólo por breves momentos de falsa esperanza en octubre, cuando Bitcoin alcanzó brevemente su punto máximo, sólo para ser arrastrado de nuevo a las sombras por las ventas incesantes.

Sin embargo, recientemente aparece un rayo de esperanza. La incesante ola de ventas masivas impulsadas por futuros ha disminuido, y el volumen neto de compradores mejoró de -489 millones de dólares a -93 millones de dólares. Una señal positiva, tal vez, como encontrar un dólar en el bolsillo de un abrigo viejo; sin embargo, el mercado sigue siendo débil y anhela más liquidez para liberarse de sus cadenas. Los volúmenes de ETF y spot son meros susurros en el viento, insuficientes para liberar a Bitcoin de su actual jaula de consolidación. El chiste continúa: el tamaño importa, pero sólo si la liquidez se suma a la fiesta.

Bitcoin chart

La debacle de la demanda: la verdadera comedia de los errores

Julio Moreno, un estudioso de las fuerzas del mercado, aporta una perspectiva más amplia, cambiando el enfoque de las historias mundanas contadas por los gráficos a la saga más convincente de la demanda. La demanda, esa bestia esquiva, está retrocediendo, retrocediendo tan rápidamente que amenaza con volverse negativa: una amenaza existencial para los comerciantes valientes que se aferran a la esperanza. Sus palabras reflejan una verdad escalofriante: la demanda de Bitcoin se está contrayendo más rápido que la paciencia de un adicto a los teléfonos inteligentes que espera una señal.

Demand graph

Mientras tanto, se supone que los poseedores a largo plazo -los llamados “hombres sabios”- son pilares de la estabilidad. Sin embargo, su venta persiste, una campaña implacable, casi robótica. Los informes de ayer afirman que alrededor de 10.700 BTC se trasladaron al refugio seguro de las tenencias a largo plazo. Pero el analista CryptoVizArt sugiere que no se trata de un giro repentino hacia la acumulación, sino simplemente de un enfriamiento, una pausa, similar al suspiro de un poeta después de componer una obra maestra de desesperación. El ritmo permanece sin cambios; sólo el ritmo se ha ralentizado.

Darkfost, siempre escéptico, nos recuerda que estos vendedores nunca desaparecen del todo: simplemente se esconden detrás de las cortinas, esperando el momento oportuno para atacar de nuevo. El cambio en la oferta, esa medida misteriosa, indica que, por ahora, la distribución ha cesado, como un dramaturgo que se detiene antes del acto final, preparando el escenario para otra representación de locura del mercado.

Y así, Bitcoin sigue siendo un eterno prisionero, al menos por ahora, cotizando a 87.972 dólares, atrapado en una red de ilusiones, avaricia y la mayor comedia de todas: que creemos que lo entendemos.

2026-01-02 01:41